Conventos de la orden en Latinoamérica

DOMINICOS EN ARGENTINA

Los dominicos entran por la parte norte, de lo que hoy es República de Argentina, por Salta hacia Tucumán.

El P. Carbajal, considerado como uno de los más famosos descubridores del río Amazonas, promueve la Orden por aquellos días.

Con la fundación de la ciudad de Barco se instaura un convento de dominicos. Pasando el tiempo será la ciudad de Santiago del Estero, región perteneciente a Chile, por aquellos días, hasta que se anexe a la Audiencia de Charcas.

En el año 1582 acompañan al obispo Francisco de Victoria dos dominicos; se establecen en la ciudad de Tucumán.

Cuando es erigida la Provincia de San Lorenzo Mártir de Chile, los conventos de esta región pasan a formar parte de ella. Hacia mediados del siglo XVI se habían fundado los conventos de Mendoza y San Juan, en la región de Cuyo. El convento de Córdoba se funda en 1604.

Al inicio del siglo XVII se fundan también los conventos de Buenos Aires, por Fray Pedro Cabezas, y el de Santa Fe. En el 1615 se acepta, como convento formal, la casa de Santiago del Estero. Para finales de 1618 se funda el convento de La Rioja.

El convento de Córdoba ha crecido en religiosos y tiene prestigio en la región. Es el segundo convento más importante de la Provincia de San Lorezo Mártir: se celebran algunos capítulos provinciales, es casa de formación, con su Estudio General.

En la mitad del siglo XVII los religosos dominicos nacidos en la región son numeroso: los frailes se han visto en la necesidad de preocuparse de las vocaciones nativas, porque de España había disminuido la venida de frailes.

Los frailes de Buenos Aires están dedicados a la atención de zonas misionales: El P. Juan Antonio Suárez funda la "Reducción" de Santo Domingo Soriano, junto al río Uruguay.

Fray Hernando de Riberos es el animador del proyecto de separación de la Provincia de Chile, a finales del siglo XVII.

El día 10 de mayo de 1692, el Papa Inocencio XII concede el permiso para conferir grados universitarios al "Estudio General" de los dominicos, en la ciudad de Córdoba. El año 1713 inauguran el noviciado en Buenos Aires y, dos años después, ya está funcionando el Estudio General.

Año 1722. Fray Domingo Neyra viaja a Europa. Su misión es pedir que se declare una nueva Provincia, independiente de la Provincia de Chile.

Después de los trámites de rigor, el día 14 de julio 1724, el General de la Orden, Fray Agustín Pipía, declara la nueva Provincia y le pone como protector a San Agustín. Seis conventos componen la nueva Provincia de San Agustín: Buenos Aires, Córdoba, Santiago del Estero, Santa Fe, La Rioja y el convento de la Asunción, de Paraguay. Tienen el primer Capítulo Provincial el día 23 de diciembre del año 1725.

Al año siguiente, los frailes de Buenos Aires fundan la Venerable Orden Tercera. Lo harán, también, los frailes de Corrientes, en el año 1828, y luego le seguirán otros conventos.

Los capítulos provinciales, ahora, se celebran alternando con la ciudad de Córdoba, y en la ciudad de Buenos Aires.

En 1742 se funda el Colegio Doméstico de Santo Tomás de Aquino, en el convento de Buenos Aires. Los religiosos dominicos comenzaron a construir el templo actual en el año 1751.

En 1768 las autoridades civiles reparten las "Reducciones", que habían fundado Padres jesuitas, entre franciscanos, mercedarios y dominicos. A los dominicos les tocan diez. La Provincia pone a disposición a veinte religiosos conocedores de la lengua guaraní. Los pueblos encomendados a los dominicos son: Yapeyú, San Borja, San Miguel, San Nicolás, Mártires, San Carlos, San Ignacio, Trinidad, San Cosme y Ntra. Sra. de la Fe. Los dominicos atienden esta amplia zona misional durante más de cuarenta años.

Los dominicos realizan varios intentos por misionar la Tierra de Fuego. Después de los fracasos no volvieron a insistir.

Año 1781: El P.Joaquín Pacheco, erige un colegio de misioneros en el poblado de Lules, cerca de Tucumán, para atender toda esa región hasta Catamarca. Cuatro años después, el mismo religioso, funda el convento actual de Tucumán. A principio del siglo XIX ya funciona, de modo ordinario, la cátedra de Filosofía en ese mismo convento.

Después de la fracasada invasión inglesa, se depositaron los trofeos (banderas y otros objetos) en la iglesia dominicana de Buenos Aires, donde están hoy día.

Año 1806. Los conventos de la región de Puyo (San Luis, Mendoza y San Juan) pasan a la Provincia de San Agustín, porque dependían, hasta entonces, de la Provincia de Chile.

Los dominicos van a jugar un papel importante en la Revolución de Mayo. Desde el convento de Buenos Aires han influido en algunos Generales. Los Padres de Belgrano y San Martín eran dominicos seglares; se abrirán los conventos de Santa Fe, Tucumán, Asunción y Mendoza para dar acogida a las tropas. Se proclama patrona a Santa Rosa de Lima, como símbolo de la revolución.

No obstante, hay expolios y saqueos de los bienes de las iglesias en 1820.

En el año 1855 se reunen los religiosos en Capítulo Provincial. Desean restaurar la Provincia de San Agustín, en todo el territorio argentino. Abren nuevamente el noviciado y los estudios generales y fomentan las vocaciones. El P.Olegario Correa es dominico ilustre, preocupado por la Provincia, religioso ejemplar y emprendedor. Muere el año 1867.

Ahora los estudios se realizan en Buenos Aires y en la ciudad de Córdoba. Para el año 1880 pasan el estudiantado y noviciado a la ciudad de Tucumán. Un grupo de dominicos franceses llega a la Argentina y funda el Colegio Lacordaire, que tendrá total repercusión en la vida de la ciudad de Buenos Aires. Por esas fechas fundan también el Colegio de Santo Tomás en la ciudad de Mendoza; en Tucumán fundan el primer Circulo Católico de Obreros.

Realizan los dominicos una labor evidente en los medios de difusión: tienen la revista "La Religión", "Hojita del Rosario", "Almanaque dominicano", "Ensayos y Rumbos", en la ciudad de Mendoza; "Ciencia y Virtud" (1905), en Córdoba; "La Buena Noticia" (1906), en Tucumán; "Verdades y Noticias" (1912), en Mendoza; "Hoja Puntana" (1909), en San Luis; "Hoja Santiagueña" (1924), en Santiago del Estero; "El Santuario" (1930), en Córdoba. La "Hoja Porteña" se distribuía en el convento de Santo Domingo de Buenos Aires.

Año 1910: Se traslada el noviciado a la ciudad de Santa Fe, para luego regresar, en 1932, a Córdoba. En el año 1937 estará funcionando en Buenos Aires.

Los dominicos argentinos publican una famosa revista, en el año 1959, y la titulan "Estudios Teológicos y Filosóficos". Reabren los estudios de Filosofía en Tucumán, año 1950, y se transforma en Instituto Universitario, en el año 1959. Diez años después ya está inaugurada la Universidad de Santo Tomás (UNSTA).

Los dominicos promueven un intenso apostolado con la juventud. Fundan la Federación de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino (FASTA), como una fraternidad dominicana. Del mismo modo impulsan la actividad misionera y fundan AMAD (Asociación Misionera Argentina Dominicana).

Hoy día, el Novicicado funciona en la ciudad de Mar de Plata; en Buenos Aires abren una nueva casa para dar acogida a los estudiantes de filosofía, son profesos de votos simples.

La Provincia dominicana argentina tiene abiertas 11 casas y conventos, desde los cuales se ejercen los diversos ministerios y apostolados propios de la Orden Dominicana.



BOLIVIA

Lo que hoy día es territorio boliviano estuvo bajo la jurisdición de la Provincia de S. Juan Bautista del Perú.

Por el Lago Titicaca se fundan varios centros de misiones: Chucuito, Copacabana, Pomata, Juli, Ilave, Macaro.

En el año 1547 se funda el convento de Sto. Domingo en la ciudad de La Plata (Sucre). Un año después, en 15478, el convento del Smo. Rosario en la ciudad de Potosí. Eran los dos centros poblados más importantes y de concentración económica.

En el año 1575 fundan el convento de Tarija, bajo la advocación de Sto. Domingo. Junto a este convento nacen, muy pronto, otras comunidades de centros doctrineros. Ese mismo año están fundando el convento de S. José en la ciudad de Cochabamba.

En 1603 fundan el convento de S. Hermeregildo, en la ciudad de Mizque.

En el año 1606 edifican el convento de del Rosario en Oruro.

El convento de S. Jacinto de Polonia es fundado en el año 1609 en la ciudad de La Paz.

Cada uno de estos conventos promovían centros doctrinales, centros misioneros desde donde irradiaban su labor apostólica.

Fray Tomás de S. Martín es el propulsor de la creación de la Universidad de Charcas (Sucre).

Fray Vicente Bernedo ejerce su apostolado heróico, desde Potosí, por toda esa región. Y junto a hombres preclaros de la Provincia de S. Juan Bautista, miles de religiosos que han quemado su vida en los más diversos campos de acción apostólica.

De los años 1826 (por los decretos de exclaustracción y de robo de los bienes de los religiosos) hasta 1950 la ausencia de los dominicos es total, en todo el territorio boliviano.

En el año 1952 trabajan un grupo de frailes italianos, provienen de Turín. Colaboran con el Seminario en Sucre. Otros seis religiosos están en la Paz, donde fundan una parroquia en Colacoto, con una misión rural en Rio Abajo y Valle de Palca.

En 1955 los Padres norteamericanos comienzan con apostolados universitarios y atención al Seminario Mayor de la Paz.

Hacia el año 1964 se comienza la creación de IBEAS. Un centro de investigación, estudio, reflexión hacia la acción, en la linea de la Doctrina Social de la Iglesia. Se promueven muchas obras, se realizan muchos cursos de formación. Con el golpe de estado del general Torres se acaba toda actividad de IBEAS..

No obstante los padres siguen trabajando en diversos movimientos apostólicos en la Paz y Cochabamba. También en Oruro y Santa Cruz donde se trabaja con la juventud.

Un grupo de religioso trabaja en la renovación carismática, con éxito evidente, tanto en Cochabamba como en Santa Cruz.

Hoy día trabajan en la República de Bolivia dos entidades dominicas: El Vicariato de la Provincia de S. Alberto (EE.UU) y El Vicariato dependiente de la Provincia de Teutonia. Cada uno de esos vicariatos tienen sus propios Estudiantes, tanto de noviciado, filosofía y teología.



BRASIL

En el año 1878 llegaron a Rio de Janeiro dos religiosos dominicos de la Provincia de Tolosa. Tres años después vuelven otros religiosos y se instalan en Uberaba, fundando la primera comunidad religiosa dominica.

En 1883 nacen la comunidad de Gois, Porto Nacional (1886) Conceicao do Araguaia (1896), Formosa (1905), en Rio 1929, Sao Paulo en 1938, Belo Horizonte en 1946, Marabá 1946, Juiz de Fora en 1952, Recife en 1963.

Junto a la labor de los frailes es de anotar el trabajo de las Hermanas; De Ntra, Sra. del Rosario de Monteils, Romana de Sto. Domingo, Sta . Catalina de Siena-Sintra: Santa María Magdalena, Bienaventurada Imelda, S. José y Anunciata.

Los hermanos pusieron empeño en trabajo con los seglares dominicos y crearon un fuerte movimiento de apostalado seglar.

Han trabajado denodadamente en Justicia y Paz desde los primeros días; han promovido Economía y Humanismo, del P. Lebret y varios de los hermanos han sufrido cárcel y tortura por la defensa de los derechos humanos.

Traban en Medios de Comunicaación, con publicaciones periódicas: Correio Católico, O mensageiro do santo rosario, Radio educadora, Brasil Urgente.

Hay dos comunidades de religiosas de vida contemplativa.

También trabajan en Brasil dos Vicariatos pertenecientes a la Provincia de Lombardía y a la de Malta.



DOMINICOS EN COLOMBIA

Año 1528. García de Lerma llega a la costa norte de lo que hoy es Colombia, conocida por ellos como Nueva Andalucía. Con él llega un número crecido de religiosos dominicos.

El primer convento que fundan, o casa de residencia, es en Santa Marta, el año 1536. Desde ese momento será el convento un centro de irradiación evangélica, sin dejar de ser el lugar de observancia para los religiosos .

Desde esos primeros días están al lado del indígena: El P. Ortiz y la Comunidad elevan su voz de protesta ante el Rey.

En el año 1539, se funda el convento en la ciudad de Cartagena. Están cinco religiosos: Diego Ramírez, Luis de Orduña, Jerónimo de Loaysa, Bernardo Ojeda y Fray Martín de los Angeles.

Siguen las denuncias constantes, ahora del obispo Toro Cabedo, en contra de los encomenderos.

Nombran al P. Loaysa obispo de Cartagena. Consagrado en Valladolid, llega a Cartagena con campanas, ornamentos y mil pesos para el convento de los dominicos. Ha costeado el viaje de seis religiosos que vienen de España.

El año 1536 se prepara la expedición para descubrir el nacimiento del río Magdalena. Gonzalo Ximénez de Quesada tiene el mando de la expedición. Le acompañan los dominicos Domingo de las Casas (que ha venido de México) y Fray Pedro Zambrano. Después de innumerables dificultades, en 1537, había llegado la expedición a la ciudad de Tunja. La saquearon y robaron todo lo que había de valor.

Regresaron hacia el reino de Bogotá y deciden fundar una ciudad: Santa Fe. Es el día 6 de Agosto de 1538. Celebra la primera Misa el P. Domingo de las Casas. De esta manera el río Magdalena es el camino obligado desde Cartagena y Santa Marta para ir a Santa Fe.

El Capitán Venegas funda la ciudad de Tocayma. Están presentes los frailes dominicos Fray Antonio de la Peña y Fray Lope de Acuña, quienes levantan una casa y una pequeña iglesia. Será casa importante para la Orden, y en ella se celebran varios Capítulos Provinciales.

El centro poblado de Vélez era el punto de unión entre Santa Fe y Tunja. En ese centro fundan los dominicos una casa el año 1547. Están presentes los religiosos Fray Juan de Santa María y Juan Aguayo.

Año 1555: Fecha de la fundación del convento dominico en Santa Fe. Años atrás ya habían llegado numerosos religiosos a la zona: Martín de los Angeles, Francisco López Camacho, Juan de Santa María. El primer prior es Fray Francisco de la Resurrección. La comunidad la forman diez y seis religiosos.

El P. Vicario promueve el convento de la ciudad de Tunja. Y forma una comunidad de seis religiosos. Tunja es uno de los conventos importantes en la formación de los dominicos colombianos. La fundación data del año 1551.

Año 1552. Francisco Pizarro sube desde el Perú. Busca el famoso Dorado. Funda la ciudad de Popayán. El Vicario de los dominicos, Fray José Robles, envía a esa región a Fray Francisco Cárdenas, Fray Antonio Ruiz, Juan Suárez y, como prior, a Fray Francisco Carvajal.

Fundación de Muso: 1558. Fundador del convento: el P. Juan de Santa María. Unos años antes había sido devorado por los indígenas el P. Pedro Guzmán.

Por esas fechas, hay dos religiosos ejemplares, incansables misioneros, que recorren el norte de Colombia: Fray Luis Bertrán y Fray Luis Vero. En el año 1563 fundan el convento de Valledupar y le regalan una "preciosa imagen de la Virgen del Rosario, que fue muy venerada en toda la región".

El influjo de los misioneros se extiende hasta la región de Maracaibo, Ocaña, río Zulia y centros poblados colindantes. En 1555 se había fundado un convento en la ciudad de Pamplona. El P. Antonio Ruiz es considerado como su fundador.

Los dominicos acompañan al Capitán Juan Rodriguez Suárez a explorar la Sierra Nevada de Mucuchíes. Funda la ciudad de Mérida. Fray Alonso de Ladrada establece una residencia dominicana con el nombre de San Vicente Ferrer: año 1567.

Del mismo modo se extienden los religiosos hacia la zona de Mariquita, donde han conseguido unas minas, hacia Ibagué, Guatavita, Tocarema, Tolú.

Con esa red de conventos y un gran número de religiosos, que trabajan en la región, no hay ninguna dificultad para que en el Capítulo General del 1567 se determine la creación de una nueva Provincia dominicana: San Antonino será su patrono.

En el año 1571 se celebra el primer Capítulo Provincial. Se constituye la Casa de Estudios, donde se tienen las facultades de Arte y Teología. Hay cátedras de Latín y también de Mosca.

Mientras tanto, han seguido las fundaciones de nuevos conventos por todo el territorio: Buga, Rioacha, Ecce Homo, Chiquinquirá.

El año 1580 es fecha gloriosa. Se reconocen los estudios del convento de Santo Domingo como Universidad. Se funda, a su vez, el colegio Santo Tomás.

Los dominicos evangelizan todo el valle de Saquencipá y fundan el convento en la Villa de Leiva.

Muchos de los que hemos citado son conventos, aunque no todos. Junto a ellos es necesario añadir, tal como lo hace el P. Zamora (historiador de la Provincia), una docena de "doctrinas" o centros misionales atendidos por los religiosos desde cada uno de los conventos. Entre la orografía es fácil adivinar el cúmulo de sacrificios, de abnegación, de entrega apostólica y de trabajo infatigable de miles de religiosos.

Los siglos XVII y XVIII son un periodo de estabilización. Los Capítulos Provinciales van marcando las directrices de acción. Se comienza a construir los conventos de piedra y ladrillo, para sustituir los antiguos conventos de barro y paja. La Universidad se ha convertido en el centro del saber, inaugurada el año 1639.

Pero no se han olvidado las misiones: siguen el mismo ritmo de evangelización en zona de misión. En los llanos orientales se fundan las misiones de San Juan, donde el P. Alonso Ronquillo brilla como ejemplar preclaro.

Más de 25 obispos ha ofrecido la Orden a la iglesia colombiana.

La dictadura del General Tomás Cipriano Mosquera es un signo de perturbación, de hostigamiento y persecución religiosa. Hay leyes de exclaustración, de robo de iglesias y conventos. En unos cuantos años apenas si llegan a 25 frailes en todo el territorio colombiano.

Pero el milagro de la restauración se opera a los pies de la Virgen de Chiquinquirá. Desde este santuario comienza, nuevamente, la restauración de los conventos. Muchos de ellos no ha sido posible recuperarlos.

El convento de Santo Domingo y la Universidad son expropiados por el Gobierno. Se construye un nuevo convento hacia las afueras de la ciudad de Bogotá. Aqu' se celebra el primer Capítulo General en el Nuevo Mundo: año 1965.

Se hacen nuevas gestiones para emprender un segundo período de la Universidad de Santo Tomás. Hoy dia es un prestigio para la Orden Dominicana.

Más de treinta estudiantes cursan estudios de Filosofía y teología en el convento de Santo Domingo; hay unos veintiocho novicios en Chiquinquirá se mantienen unos diez conventos y se trabaja en la zona misional de Tibú.

Es reconocido el prestigio de los Colegios regentados por los dominicos.

La modalidad de estudio a Distancia, promoviddo por la Universidad de Sto. Tomás, con sus múltiples publicaciones como material de apoyo, merece un reconocimiento de la sociedad colombiana. Se aproxima a unos treinta mil estudiantes en todo el territorio colombiano.



DOMINICOS EN COSTA RICA

Lo que hoy constituye territorio costarricense no tuvo mayor significación en tiempos de la Colonia. Dependía de la Provincia de Guatemala y, eclesiásticamente, de la diócesis de León.

En el año 1888 llega a Costa Rica el dominico P. Miguel Pagés. Trabaja en la Diócesis, y poco a poco, funda la "Orden Tercera", en la ciudad de S. José. Y desde esas fechas trabaja por instaurar la Orden Dominicana en Costa Rica.

En el año 1896 nombran al P.Miguel Pagés capellán de la Iglesia de la Dolorosa. A principios de siglo llegan a Costa Rica, procedentes de El Salvador, los Padres Jesús Aguilar y Angel Alvarez. Ayudan al P.Pagés en la Iglesia de la Dolorosa.

En el año 1913 se cede la Parroquia a la naciente comunidad dominicana.

Años después se comienzan las labores educativas: se funda el Colegio de los Angeles: 18 de junio de 1923.

En la provincia de Guanacaste se reciben las parroquia de Santa Cruz, Filadelfia y Arenal, es el año 1961.

En estos últimos años, con la creación de la Viceprovincia de San Vicente Ferrer, para comenzar a restaurar el antiguo trabajo de los dominicos en Centro América, se abre una casa de Estudio para Filosofia y Teología.

Del mismo modo se crea un centro de Promoción Humana y de Justicia y Paz en la población de Heredia.



DOMINICOS EN CUBA

Los dominicos que han llegado a la Isla Española en el año 1510 comienzan a visitar las islas cercanas: Puerto Rico, Cuba y Jamaica.

En la Isla de Cuba tocan, en primer momento, en Baracoa. Comienzan con una pequeña casa, de barro y paja. Es el inicio del convento dominicano.

La metodología de evangelización es la señalada por los frailes dominicos de la Española: Predicación itinerante, exposición de breves verdades de la Fe y repetirlo con frecuencia. El Propio testimonio de vida es una constante entre los religiosos. Son los años 1512-1513.

Con la fundación de Santi Spiritu los dominicos hacen presencia con seis religiosos. Forman una comunidad y se dedican a la enseñanza de los nativos: las primeras letras, artesanía y destreza en la agricultura.

Hay una expedición en el año 1515 desde la Isla La Española. Los dominicos están presentes. Instauran pequeñas escuelas a su paso por las poblaciones, a la vez que evangelizan.

Santiago de Cuba será otro de los primeros centros de evangelización. La cédula de fundación del convento es de 1519. En 1524 se concede a la Orden de Predicadores una casa para que sea transformada en convento.

Cuando el obispo Juan del Castillo visita la ciudad de Bayamón, el 30 de Septiembre de 1519, ofrece noticias sobre la presencia de los dominicos. El convento de Ntra. Sra. de la Asunción de Bayamón llega a tener su Studium Generale y aunque no llega a tener rango universitario, el nivel impartido en sus aulas sí lo tiene y así se lo reconocen.

Avanzado el siglo XVII, ejercen su evangelización por Guanabacoa. Pronto edifican la Iglesia y el convento de Ntra. Sra. de la Candelaria y el Señor S. José. Oficialmente se reconoce el día 14 de marzo de 1758.

En la Habana: El convento está ligado al P. Andrés Denis. Deja a los dominicos la Iglesia de Ntra. Sra. Santa María de la Consolación o de S. Juan de Letrán. Popularmente se le conocerá como Iglesia de Sto. Domingo. Fecha de su fundación dominicana: 1578.

El Convento de S. Juan de Letrán tiene una historia larga y brillante. Es el centro universitario más importante de la Isla, en aquellos días. En S. Juan de Letrán se formarán religiosos y seglares durante varias décadas. La Universidad de S. Gerónimo, ubicada y regentada por los dominicos de la Habana, es el hecho cultural más importante en la historia de Isla, sin lugar a dudas.

Durante tres siglos los frailes dominicos han recorrido mil veces la Isla en son de evangelización: han enseñado la doctrina cristiana, han enseñado las primeras letras en infinidad de escuelas y centros educacionales, han enseñado a labrar la tierra, han enseñado manualidades y artesanías. Los conventos fueron centros de irradiación apostólica.

Pero la exclaustración vino a dar el golpe de muerte; puso punto final a las actividades de los religiosos dominicos en todo el territorio de la Isla.

Pero en el año de 1898 tres religiosos dominicos llegan a la Habana desde México. Están animados por el Provincial de la Provincia Bética, P. Paulino Alvarez. Toman posesión, nuevamente, del convento y de la Iglesia de S. Juan de Letrán.

Por esas mismas fechas, los Padres dominicos franceses ya están en la Isla. Fundan el colegio "Bartolomé de la Casas" en Cienfuegos.

También permanecen las religiosas dominicas de vida contemplativa.

Han llegado dominicas francesas y regentan varios colegios.

En la Habana se radican religiosas de vida activa, vienen de Estados Unidos.

Cuando la ciudad de la Habana se extiende hacia lo que hoy constituye el Vedado, los frailes predicadores están presentes. Prácticamente siembran de centros religiosos el Barrio: Construyen la Iglesia Parroquial, Capilla de Sta. Rosa, Ntra. Sra. del Carmelo, Ntra. Sra. del Rosario, Sto. Domingo de la Dionisia y el primer templo dedicado a Jesús Obrero.

En nuestros días: Los dominicos siguen ejerciendo su obra benefica, apostólica, de testimonio, de acompañamiento a la población cristiana. Una comunidad viva, en silencio comunicador.

Hace unos años llegaron las religiosas dominicas de la Congregación de Sto. Domingo.

La Orden de Predicadores no abandona la Isla. Está n ahí, presentes: Oran, Evangelizan y Esperan.



DOMINICOS EN EL ECUADOR

En el año 1540 la ciudad de Quito tiene ya su fisonomía propia de ciudad colonial. Se han cedido terrenos para que las Ordenes religiosas construyan sus iglesias y conventos. Los frailes dominicos hacen su petición formal el día 1. de junio del año 1541.

Los dominicos llegan desde las ciudades de Perú. Unos años antes, el P. Carbajal ha incursionado por el río Amazonas, por la región de Salta y la parte norte de lo que hoy constituye el territorio argentino.

Fundado en Quito el convento de San Pedro Mártir, los religiosos realizan una predicación itinerante por centros poblados cercanos. Algunos religiosos acompañan a Pizarro hasta la ciudad de Popayán y fundan en esa ciudad un convento de dominicos.

En el Capítulo Provincial del año 1557 se nombran, como conventos formales: Quito (1541), Loja (1548), Cuenca (1557) y hay centros doctrineros importantes en la región de Piura, Guyaquil y Zamora.

Los frailes de Ecuador siguen la ténica nacida en La Española: defensa del nativo, oposición a la encomienda, luchan contra los hacendados, aprenden las lenguas de los nativos.

Trasladan a la ciudad de Cuzco el estudiantado que funciona en Quito. No tardarán en regresar nuevamente.

Es una época en la que, franciscanos y dominicos, se oponen decididamente a las corrupciones del Corregidor Salazar de Villanueva.

El Capítulo General redistribuye el territorio de la Provincia de Perú. Crea la Provincia de Chile y la Provincia de Santa Catalina Virgen y Mártir de Quito. Su territorio abarca toda la diócesis de Quito hasta Popayán. Su primer Provincial es el P. Jorge Sosa, que viene de la Provincia Bética, en España.

Así vemos la geografía dominicana: San Pedro Mártir, en Quito; Santo Domingo, en Loja; San Pablo, en Guayaquil; Nuestra Señora del Rosario, en Cuenca; Nuestra Señora del Rosario, en Baeza; Santo Domingo, en Riobamba; Santo Toribio, en Pasto; San Sebastián, en Popayán; Santa Ana, en Buga; Santo Domingo, en Cali. Y junto a cada convento, varias doctrinas o centros misionales, donde acuden los religiosos a su predicación constante.

Con el siglo XVII comienza un auge de la vida dominicana. Fray Pedro Bedón, intelectual, místico, buen administrador, y excelente pintor, es nombrado Provincial. Está empeñado en la reforma de la Provincia. Funda la Recoleta Dominicana en Quito, promueve universidades y con su estilo peculiar de artista insigne deja en escaleras, refectorios, capillas y claustros, un sinfín de pinturas, cuadros, bocetos y decoraciones en misales, lo mejor de sus pinceles.

En el convento de la Recoleta viven más de treinta frailes en observancia estricta; son abundantes los jóvenes que piden el ingreso a la Orden. Visten burdo sayal y caminan descalzos; cuando salen a la calle, llevan su capucha puesta; guardan silencio riguroso y cumplen a cabalidad con los ayunos y abstinencias. Escribe el P. Vargas: "La Recoleta era, gracias al buen gusto de su fundador, la casa de recogimiento y oración, el museo de arte quiteño, el desierto de la penitencia, la poesía varonil del paisaje amenizaba la austeridad de los viejos frailes encapuchados".

En lo que hoy día es la ciudad de Ibarra comienza a construirse la Recoleta de Caranqui: año 1605. A partir del año 1609, que se funda la Vicaría de Latacunga; nacen nuevas doctrinas y centros misionales: Cariamanga, Uyumbicho, Pelileo y Guachanama.

Entre los años 1642-1646, por dos tendencias que existen en la Provincia, surgen algunos desajustes. La Provincia no llega a dividirse, al ser elegido Provincial el P. Iturriza.

Por esos mismos años se funda la Universidad, el Colegio de San Fernando y el Convento de Santa Catalina, de religiosas dominicas contemplativas.

El siglo XVIII es un periodo de ajustes y de estabilización: los religiosos mantienen los conventos fundados y desarrollan las actividades propias de cada uno de los conventos. Se le da impulso y preocupación a la zona misional: Por eso se funda el convento de Baños, como un lugar de conexión hacia la región de la Misión de Canelos.

El Capítulo Provincial de 1778 propone a los religiosos la necesidad de preocuparse por la zona misional de Pastaza. Años después será el territorio ocupado, hoy día, por el Vicariato de Puyo.

En el siglo XIX la Provincia de Santa Catalina se ve afectada por los acontecimientos de la emancipación.

Se hacen presentes las leyes de la exclaustración. En el año 1807 los frailes denuncian en el Capítulo Provincial: "Ha llegado a esta ciudad de Quito la Real Cédula de su Majestad para enajenar los bienes de las comunidades...se han empeñado en vender todas nuestras propiedades y bienes de las comunidades religiosas...en esta ciudad de Quito se habla de que ya están tasadas todas nuestras propiedades y próximas a sacarse a remate...".

Los dominicos acuden a la Sala Capitular de los agustinos para estar presentes en la firma del Acta de la Independencia de Ecuador, en el año 1810.

En la Provincia de Santa Catalina hay, por esos días, 150 frailes dominicos. En el año 1820 se comienza a restaurar la Capilla del Rosario, construida y decorada por el P. Pedro Bedón. A las festividades acude el Libertador Simón Bolívar. Los dominicos han dejado parte del convento de Cuenca para la Escuela Oficial de Bellas Artes.

Con la disolución de la Gran Colombia, los conventos que pertenecían a la Provincia de Ecuador (Buga, Pasto y Popayán) pasan a la Provincia de Colombia.

Año 1836: "Nuestro Colegio de San Fernando...ha sido entregado al régimen secular, por determinación del Gobierno de esta República". También se incauta el Gobierno del convento de la Recoleta para utilizarlo como cuartel. Por parte de la Jerarquía Eclesiástica se le quita a los dominicos la Misión de Canelos y se la entregan al clero secular.

Hasta finales del siglo XIX, la Provincia estará dirigida por Visitadores impuestos desde Roma. Es un periodo oscuro para la Provincia. Pero la reforma se opera. Cuando termina el siglo, únicamente hay siete religiosos extranjeros. Comienzan a ingresar jóvenes entusiastas. El promedio de edad de los religiosos es muy joven. Han elegido Provincial al famoso historiador P. César Vacas Galindo, que asiste al Capítulo General, en el año 1898.

En el siglo XX hay actividades significativas: Se mantienen los conventos, fundan la revista "La Corona de María"; el convento de San Pedro Mártir adquiere imprenta propia, como medio de difusión de importantes obras que escriben los dominicos.

El P. José María Vargas sobresale como historiador insigne.

Hoy día siguen los conventos de tradición dominicana. Comenzaron a funcionar la Escuela y el Colegio de San Fernando. Hay un grupo de jóvenes estudiantes dominicos que hace ver con optimismo el resurgir de la Provincia de Santa Catalina en Ecuador.


DOMINICOS EN EL SALVADOR

Año 1547. El Capítulo Provincial de los dominicos, celebrado en México, decide extender las actividades de los religiosos hasta El Salvador. El obispo Marroquín, a cuya diócesis pertenecía El Salvador, envía al P. Tomás de la Torre para solucionar algunos problemas administrativos y fundar un convento de dominicos. Acompañan al P. De la Torre los religiosos Matías de la Paz y Vicente Ferrer.

Los clérigos y seglares importantes de la ciudad se oponen a la llegada de los religiosos: creían que iban a ser fiscalizados y que disminuirían sus ingresos.

A finales del año 1551 toman posesión de los terrenos y edifican su iglesia y convento. La primera fundación se ubicó en el lugar que hoy ocupa la Iglesia Catedral.

Año 1570. El 20 de Enero se celebra en Cobán el Capítulo Intermedio de la Provincia San Vicente Ferrer: Deciden fundar un convento en la zona indígena de El Salvador. Eligen el poblado de Sonsonate, en la región de los Yzalcos. No tardan en edificar iglesia y convento. Muy pronto se convierte en el centro al que acuden los religiosos que trabajan por esa zona misional.

En el Capítulo del a&#ntildeo 1790 se promueve "que en cada Provincia de la Orden haya por lo menos un convento donde se guarde en todo rigor Las Constituciones, sin admitir dispensa alguna". Es elegido el convento de Santo Domingo de El Salvador.

La zona era propicia para el desarrollo agrícola: los dominicos promueven la enseñanza, el uso de instrumentos de labranza y fomentan pequeñas industrias artesanales. En cada convento se instauraron escuelas, e igualmente en las parroquias que regentaban. Se fomentó el estudio de la propia lengua de los nativos y, a la vez, se enseñaba el castellano.

Durante todo el período de los siglos XVI al XVIII los dominicos no cesan un momento de defender al indígena de los atropellos de conquistadores y, ahora, de encomenderos y hacendados. Esta actitud les ocasiona, con mucha frecuencia, malos tratos por parte de los clérigos, que se veían denunciados por los frailes predicadores. Dice Remesal: "Muchas y muy grandes vejaciones, y cierto fue mucho no despoblarse el convento".

En 1726 un terremoto destruye iglesia y convento de Santo Domingo en Sonsonate. Es edificado nuevamente y le ponen como protector a Santo Domingo de Guzmán.

Cuando se dictaban las leyes de la exclaustración, en 1829, los religiosos deben abandonar El Salvador y son confiscados todos sus bienes y propiedades.

El P. Miguel Funes, gran entusiasta de la Orden, promueve, en 1902, el regreso de los dominicos a la ciudad de El Salvador.

Varios terremotos terminan con todas las construcciones que habían realizado los dominicos. Se encargan de varias parroquias y, hoy día, tienen actividades en Parroquias marginales, el Templo de la Virgen del Rosario y varias parroquias en la ciudad de Santa Ana.



DOMINICOS EN GUATEMALA

El P. Betanzos y Fray Mayorga llegan a la ciudad de Santiago de los Caballeros, en la provincia de Guatemala, en el año 1529.

Están poco tiempo: el P. Betanzos debe ir a Roma a gestionar la creación de la Provincia de Santiago, independiente de la Provincia de Santa Cruz de Indias.

En el año 1542 se traslada la ciudad y se les concede a los religiosos un lote de terreno. Construyen una iglesia y un pequeño convento "de cañas tapadas con barro y tejado de heno".

La construcción de la iglesia y convento, de piedra y ladrillo, comienza en 1548.

El cronista de la Provincia nos dice que para el año 1770 : "La iglesia de Santo Domingo de La Antigua es una iglesia, la más hermosa y fuerte de la ciudad, donde se aprecian retablos dorados, las rejas de la Capilla, de talla primorosamente labradas. Se dice que la iglesia de Santo Domingo es la más opulenta de América y la más rica de la Antigua".

Por el año 1535 está en Nicaragua el P. Bartolomé de las Casas. Le acompañan los frailes Rodrigo Ladrada y Pedro Angulo. Recorren la región del Quiché. Durante todo el año 1537 está encargado de la diócesis, mientras el obispo Marroquín ha ido a México para ser consagrado Obispo.

El P. Las Casas y Fray Diego de Loaysa fundan el convento dominico de la ciudad de León.

Unos años antes habían abierto el convento en la ciudad de Granada, aunque pronto lo abandonan.

En la región de Guatemala han formado un equipo, con religiosos que llegan de México y de la isla La Española. Recorren la región y aprecian la posibilidad de poner en ejecución el acariciado proyecto de evangelización pacífica, ya iniciado por los dominicos de Santo Domingo, en las costas de Cumaná, en Venezuela. Pasan varios años en trámites burocráticos para conseguir los permisos. Es evidente la oposición al proyecto, no se le da credibilidad a las proposiciones. La zona es difícil, se han hecho algunos intentos, sin resultado positivo.

No obstante, a finales del año 1542, se pone en marcha.

La zona elegida para "evangelizar pacíficamente" (sin la ayuda de las armas de los conquistadores), es la región de Tuzulutlan. Esa zona es conocida como "Zona de Guerra".

Entre los acuerdos a que se llega, entresacamos:

Fray Domingo Vico será martirizado, en la región norte.

Los resultados de más de 15 años de trabajo intenso no se dejan esperar. Como símbolo de la acción de los religiosos, se cambiará el nombre y, desde entonces, se denomina la Región de la Verapaz.

Año 1550. En la ciudad de León es asesinado, por los hermanos Contreras, el obispo Antonio Valdivieso. Ha sido un defensor acérrimo de los derechos del indígena, se ha opuesto a las injusticias cometidas por los gobernadores. Un buen número de cartas atestiguan la labor y la dedicación de este obispo mártir en favor de la justicia.

Es una labor intensa la que realizan los dominicos desde Chiapas hasta la ciudad de San Salvador. Han fundado numerosos conventos y disponen de un número considerable de religiosos. Eso es motivo para que pidan a la Curia Generalicia la creación de una Provincia dominicana, independiente de la Provincia de Santa Cruz de Indias.

Se les concede en el año 1551. El primer Provincial: Fray Tomás de la Torre. Además de numerosas "doctrinas", centros misionales, la Provincia tiene los siguientes conventos: Santo Domingo de Guatemala, Santo Domingo de Chiapas, Santo Domingo de León (Nicaragua), Santo Domingo de San Salvador y Santo Domingo de Cobán. Las siguientes casas, conventos no formales: Ozoplán, Comitán, Cinaclatán, Copanabasta, Santa Cruz de Quiché, Sacapulas, Salamá y Chichicastenango.

En el año 1555 los religiosos se ven obligados a cerrar el convento en la ciudad de León.

Durante todo el siglo XVII, los dominicos siguen con el proceso de evangelización por toda esa zona.

Sabemos que, para el año 1689, el convento de Santo Domingo de Guatemala tiene el siguiente personal: 33 sacerdotes religiosos, 30 estudiantes y 11 hermanos legos. Por esas mismas fechas es obligatorio estudiar el cachiquel y otras lenguas nativas.

A principios del siglo XVIII, Fray Francisco Ximénez, historiador e infatigable misionero dominico, descubre el libro indígena llamado Popol-Vuh. Lo traduce al castellano. También escribe la Historia de la Provincia de San Vicente Ferrer.

En el año 1773 un terremoto de gran intensidad destruye totalmente la ciudad de Guatemala y con la ciudad, también el convento de Sto. Domingo.

Se toma la decisión de trasladar la ciudad. A los dominicos se le asigna un terreno y comienzan, en el año 1775, a construir el actual convento de Sto. Domingo.

Las actividades apostólicas siguen en la Alta y Baja Verapaz. Se han creado nuevos centros de expansión, funcionan numerosos centros de promoción de las comunidades indígenas.

Año 1808: Inauguran el convento de Santo Domingo en la nueva ciudad de Guatemala.

El 9 de junio de 1829: Decreto de expulsión de los religiosos; quedan proscritas todas las Órdenes religiosas. Así, quedan abandonados todos los campos misionales que los dominicos y las otras Ordenes tenían en Verapaz.

Aunque regresan en el año 1839, se verán obligados, nuevamente, a salir del territorio guatemalteco, en el año 1872. Prácticamente fue la muerte de la gloriosa Provincia de San Vicente Ferrer.

La Provincia de España comienza a restaurar las actividades por el año 1904. Un grupo de frailes había mantenido algunas parroquias y el convento de Santo Domingo. Pero no fue posible recuperar todo el esplendor que había tenido la Provincia. Los religiosos dominicos trabajaron en diversas actividades. Lograron recuperar algunas parroquias: Salamá, Rabinal, La Tinta, Cahabon y el convento de Santo Domingo, en la ciudad de Guatemala.

Comienza un acariciado proyecto de investigación indigenista en la ciudad de Cobán. Ya se pueden saborear los frutos de ese trabajo, tan dominicano.



DOMINICOS EN CHILE

El 16 de septiembre de 1557, en lo que hoy día es territorio chileno, la Orden de Predicadores funda el primer convento en la ciudad de Santiago. Así lo dice la documentación conservada en el archivo del convento. Lo acepta el P. Gil González. Titular del convento: Nuestra Señora del Rosario.

En las primeras expediciones los dominicos acompañan a los soldados y, a la vez, predican por los poblados. Fundan pequeñas casas por todo el territorio. Se radican en la población de Penco (Concepción), en el año 1566. Ya había casa de dominicos en Chillán (a (1560). La casa de Villarrica se funda en 1568, y en el año 1569 se fundan dos casas: una en Valdivia y la otra en Osorno. Al otro lado de la Cordillera, en el año 1563, fundan la casa de Mendoza. Antes de terminar el siglo XVI ya vivían religiosos en San Luis y San Juan, en la región de Cuyo.

Atendían diversas zonas, donde fundaban "doctrinas" o centros misionales: Maule (Duao, Pocoa y Perales). Aquí fueron martirizados los Padres Juan Núñez y Cristóbal de Bouiza. La zona de Mataquito (Lontué, Teno y Rauco). La región de Cauquenes y en la de Siloé.

Para el año 1588 la Orden de Predicadores estaba muy floreciente, tiene suficientes religiosos para fundar una nueva Provincia. Así se hace el día 25 de noviembre del mismo año, lleva por titular San Lorenzo Mártir.

Además de los conventos citados, se extendía la nueva Provincia hasta Tucumán, Córdoba, Paraguay y Buenos Aires.

El día 21 de marzo de 1591 se les concede la Cédula Real. Por ella, los dominicos se pueden hacer cargo de la "Cátedra de Gramática". Funcionaba el Noviciado y Estudiantado independiente de Perú.

Se pide la creación de la Universidad "para que se pudiesen graduar doctores en Filosofía y en Teología, como en la de Lima, sin retribución alguna". Hasta el día 19 de agosto de 1622 se pasa el tiempo en trámites legales, aunque las fechas de los permisos sean anteriores (19 de agosto de 1619).

Después del siglo XVI la actividad de los dominicos se centra en la Universidad, fundación de escuelas y doctrinas y una intensa vida de apostolado en las regiones misionales. Merece especial mención el obispo dominico Fray Reginaldo de Lizarraga, en la diócesis de la Imperial, posteriormente será trasladado a la ciudad de la Asunción, donde muere en el año 1615.

Hacia 1734, los dominicos desean una casa de estricta observancia. Comienzan los trabajos de construcción, y en el año 1753 se efectúa la inauguración y se le denomina "Recoleta dominica", bajo la advocación de Nuestra Señora de Belén.

Fue notable la intervención de los dominicos en la etapa del proceso de Independencia. El día 11 de octubre de 1810, el P. Antonio Guerrero pronuncia un famoso discurso patriótico en la Catedral.

Uno de tantos religiosos que se destacan, por esa época, es el P. Domingo Aracena. En 1843 fue nombrado miembro de la facultad de Teología de la Universidad. Es copiosa su actividad literaria.

En el siglo XX los dominicos continúan con sus diversos apostolados, centrados ahora en cada uno de los conventos.

En el año 1943 fundan la "Casa-Hogar San Pancracio", una obra social y educativa, que continúa hasta nuestros días, intensificando el aspecto cultural hasta formar, prácticamente, una universidad de profesiones.

En Valparaíso fundan el Colegio de Santo Domingo, en 1923.

Atienden numerosas parroquias con proyección de ayuda al necesitado, atención a los aspectos culturales y sociales.

Los dominicos, hoy, están presentes en Santiago de Chile (Nuestra Señora del Rosario, La Recoleta y la Parroquia de Apoquindo), Valparaíso, Quillota, La Serena, Chillán y Concepción.

Sigue adelante el proyecto el Proyecto, hace vsatrios iniciado, de Fra Pedro de Córdoba, como un centro de investigación, reflexión y proyección al apostolado actual de la Orden en América Latina.



DOMINICOS EN MEXICO

Año 1526. El día 19 de junio un grupo de dominicos llegan al puerto de Veracruz. Hace unos meses habían llegado de España a la isla La Española. Se unieron tres religiosos del convento de Santo Domingo: Fray Domingo de Betanzos, Fray Gonzalo Lucero (diácono) y Fray Vicente de las Casas (novicio). Por la muerte de algunos y por el regreso de otros a España, han dejado solos a los tres religiosos, que se unieron en La Española. Serán ellos tres los considerados como los fundadores de la Orden en México.

En cuatro años realizan una labor increíble: Han llegado a Antequera de Oaxaca, han fundado dos conventos junto a la ciudad de México; Fray Betanzos ha ido a fundar la Orden a la ciudad de Santiago de los Caballeros, en Guatemala.

En 1539 Fray Betanzos está en camino hacia Roma. Lleva la misión de pedir la creación de una Provincia dominicana en el territorio mexicano.

El Capítulo General acepta. Se le da por nombre Santiago de México. En el año 1535 tienen el primer Capítulo Provincial en la ciudad de México. Acuden representantes de los conventos siguientes: México, Puebla, Oaxaca, Topetloaxto, Oaxtepec, Coyocán con Himalhuacán- Chalco.

Ha predominado el proyecto de crear muchos conventos en las regiones indígenas. De esta forma, estarán presentes junto al pueblo, conocerán sus costumbres y su lengua y, sobre todo, serán un ejemplo vivo con su presencia. Muchos conventos con pocos frailes. No obstante, se edificarán grandes conventos que servirán para la formación de las numerosas vocaciones: México, Puebla y Oaxaca.

Cuando se estudia la historia de la Orden en México aparece, en seguida, la inquietud de los religiosos por fundar conventos, como polos de atracción y de difusión. Primero son de caña y barro y, en seguida, comienzan a edificar los conventos y las iglesias con ladrillo y piedra, como queriendo demostrar el deseo de permanencia en cada una de las zonas.

Después de 1530 ya se extienden por todo el valle de México y fundan en Oaxtepec, Izucar y están presentes en numerosas Doctrinas. Lo mismo ha ocurrido en la zona o nación Mixteca: Yanhuitlan, Noschitlan, Teposculula; bajan hacia la nación Zapoteca. Fundan Etla, Coutlan, Villa Alta, entre los años 1532- 1540.

En menos de cincuenta años los dominicos han recorrido gran parte del sur del territorio mexicano. Los frailes dominicos evangelizan toda la región de lo que hoy constituye el Estado de Oaxaca.

Realizan una "evangelización integral", como promoción humana. Han traído de España nuevas semillas, han enseñado a cultivar, promocionan el ganado y promueven la cría del gusano de seda.

Es evidente la prosperidad de los conventos. Cuentan con religiosos suficientes, tienen rentas abundantes, hay una red de conventos por todo el territorio oaxaqueño. Son razones suficientes para pedir a Roma la creación una nueva Provincia dominicana en la región de Oaxaca. Es erigida el año 1592, con el nombre de San Hipólito.

Al principio hay serias dificultades para la criollización de la Orden en México. No obstante, los nativos son recibidos en la Orden. En 1565 se ordena no tener en consideración, a la hora de votar a un Provincial, el lugar de nacimiento. Cincuenta años después se impondrá la ordenación de la "alternabilidad".

Los religiosos dominicos han seguido una política, bien estudiada, para la edificación de los conventos: La distancia entre ellos será de unos 35 kilómetros, una jornada de camino; de esta manera serán lugares de hospedaje para los que transitan de un lugar a otro en predicación itinerante. Serán conventos abiertos, donde acuden infinidad de nativos; serán conventos propicios para las observancias monásticas, lugar de oración y estudio. Cuando se tiene a la vista la geografía de los conventos dominicanos, sobre todo en el sur, uno no sale de su admiración: supone un trabajo titánico, una voluntad férrea y una decisión de permanencia.

Hay quienes han querido ennegrecer esa labor y afirman que se utilizó la mano de obra nativa. De las actas de todos los Capítulos Provinciales se ponía, como motivo permanente, la frase donde se recuerda que los religiosos deben pagar lo debido a quien trabaje en la construcción de los conventos, no utilizar a más de doscientos, proporcionarles el descanso necesario y "el adiestramiento" que deben recibir para aprender el "oficio". Infinidad de artesanos han aprendido, según la costumbre de la época, un oficio de artesanía popular.

El 2 de octubre de 1656, el General de la Orden crea otra nueva Provincia y es confirmada por al Papa Alejandro VII. Le ponen por nombre San Miguel y Santos Angeles. Se le asignan los conventos de la diócesis de Puebla y los conventos de Teposculula, Coixtlahuaca y Tamazulapán. La sede principal estará en el convento de Santo Domingo, en la ciudad de Puebla. Y en Puebla los religiosos edificaron la Capilla del Rosario, denominada, desde entonces, la "Octava Maravilla del Mundo".

Los dominicos comienzan a extenderse hacia la parte norte de México, a mediados del siglo XVII: Universidad de Guadalajara, Zapotecas, Sierra Gorda y Baja California.

Las misiones de Sierra Gorda reciben el influjo de la Orden; ya habían funcionado con anterioridad. Desarrollan una labor benemérita el P. Felipe Galindo y el P. Luis Guzmán. Cuando termina el siglo, los dominicos regentan varios centros misionales. Tendrán que ausentarse por las enormes dificultades que se presentan, las acciones del ejército y la falta de religiosos.

Varios años están en la Baja California, desde que en 1770 se consiguen las Cédulas Reales. Han fundado, además de las misiones recibidas de los jesuitas, los siguientes centros: Nuestra Señora del Rosario (1774), Santo Domingo (1775), San Vicente Ferrer (1780), San Miguel Arcángel (1787), Santo Tomás de Aquino (1791), San Pedro Mártir (1794) y Santa Catalina (1797). Promueven el cultivo de cereales y de la ganadería.

El año 1808 se crea otra nueva Provincia: San José de Chiapas; ha sido separada de la Provincia de San Vicente Ferrer de Centro América.

Hay diversos problemas internos. Hay un cierto desánimo por las ordenaciones eclesiásticas de dejar los centros poblados ya establecidos para los sacerdotes seculares, según la mente del Concilio de Trento. También hay desánimo o enfriamiento en las prácticas de la observancia religiosa; los religiosos prefieren vivir en los centros poblados y dejan las zonas misionales. El período de Independencia y las Leyes de la Revolución serán elementos importantes para el decaimiento total de la Orden de Predicadores en el territorio mexicano.

Al comenzar el siglo XX llegan religiosos dominicos, provienen de la Provincia de España. Reinician la labor apostólica y logran recuperar algunos conventos antiguos, se edifican otros.

Hoy día, los dominicos están presentes en el territorio mexicano en más de veinte conventos y casas de predicación, con actividades diversas: atención a los universitarios, parroquias, centros misionales con indígenas, medios de comunicación social, publicaciones, centro de investigación histórica (Querétaro).

Año 1992. Como reconocimiento de la labor realizada en el territorio mexicano se celebra, en México, por segunda vez en la historia de la Orden en América Latina, el Capítulo General Electivo.



DOMINICOS EN NICARAGUA

Año 1532. Están en Nicaragua Fray Bartolomé de las Casas, Fray Bernardino de Minaya y Pedro Angulo y, por petición del obispo de León, fundan una casa dominicana. Se le da el nombre de San Pablo, así lo afirma el P. Remesal, historiador de la Provincia de San Vicente Ferrer.

Fray Bartolomé de las Casas se traslada a La Española y regresa a Nicaragua con un grupo de religiosos, entre ellos el P. Luis Cáncer, quien ejercerá una labor apostólica admirable en la Verapaz y, posteriormente, será martirizado en la Florida.

Unos años después, los dominicos hacen presencia en la ciudad de Granada. Los Padres franciscanos habían dejado el convento edificado por Fray Toribio de Montolina y lo recibieron los dominicos. Este convento de Granada lo tuvieron los dominicos por poco tiempo.

Los dominicos, por esas fechas, no ocultan, por donde pasan, su proyecto de evangelización pacífica y la defensa del indígena.

Hay enfrentamientos con la familia Contreras. El P. Las Casas se opone a que utilicen a los nativos como burros de carga para la expedición que proyectan hacia el lago de Nicaragua. La controversia dura varios años; de la documentación escrita, conocemos las causas y la doctrina sostenida por los religiosos dominicos:

También el obispo dominico de la ciudad de León, Fray Antonio de Valdivieso, sostiene la misma doctrina. Se ha opuesto rotundamente a los proyectos esclavistas de la familia Contreras. Fue asesinado, en el 1550, en su casa y robados todos los bienes de la diócesis por los hermanos Contreras.

Por los años 1552- 53 hay seis religiosos en el convento de León y otros tantos en el convento de Granada. Dice Remesal que todos ellos conocían la lengua de los nativos y atendían varias doctrinas.

El deseo de los Superiores, desde Guatemala, de aplicar con rigor Las Constituciones, promueve un cierto disgusto entre los religiosos. "Se cerraron esos conventos con disgusto de los frailes". El mismo P. Juan de la Torre, posteriormente, será uno de los restauradores de la vida dominicana en tierras de Nicaragua.

El gran terremoto del año 1610 destruye la ciudad. Cuando se traslada donde está hoy día, los dominicos no están presentes.

Hasta el año 1918 no regresan los dominicos a la ciudad de León, reciben la Iglesia de la Merced.

Por muchos años tuvieron convento dominicano en Managua. La iglesia y el convento de Santo Domingo fue centro importante de predicación. En el año 1931, cuando se destruye la iglesia de la Candelaria, se le concede la iglesia de Santo Domingo a los Padres jesuitas. El Patrono de Nicaragua es Santo Domingo de Guzmán, como para perpetuar la memoria de la labor realizada por los frailes Predicadores.

Hoy día, los dominicos trabajan en Managua, León, Chinandega y en la ciudad de Rivas, donde tienen una parroquia y la Escuela Internacional de Agricultura.

La voz dominicana se hace presente mediante la participación asidua en varios medios de comunicación.



DOMINICOS EN PANAMA

Es tradición, apoyada en algunos documentos históricos, que el Superior de los dominicos de La Española, Fray Pedro de Córdoba, es el primer dominico que pisa tierras panameñas. No es extraño porque, en esa época, están buscando "tierras no escandalizadas por los cristianos", para poner en práctica el proyecto de evangelización pacífica, sin intervención de los soldados españoles.

Se conoce que, en el año 1519, Fray Reginaldo de Peraza funda el primer convento en la ciudad de "Nombre de Dios". Los religiosos que están dependen del convento de La Española. Cuando se funda la Provincia de Santa Cruz, año 1530, este convento pasa a depender de la nueva Provincia. Pero en el año 1539, cuando se cita este convento, se le asigna como dependiente de la Provincia de Perú.

El convento de los dominicos se traslada, en las mismas fechas, cuando se muda la ciudad al lugar que ocupa hoy, abandonando el convento construido.

A principios del siglo XVII el convento cuenta con diez religiosos que atienden numerosas doctrinas por todo el istmo.

En el año 1671 destruye la ciudad el pirata Enrique Morgan. La nueva ciudad es edificada fuera de los muros de la anterior. También los dominicos edifican su nuevo convento. Cuatro años después ya han inaugurado la Capilla del Rosario y han abierto una pequeña escuela de catequesis y de cultura general. Se mantienen los centros misionales.

El convento de Santo Domingo, en la ciudad de Panamá, es paso obligado para los dominicos que se dirigen hacia Colombia, Ecuador y Perú.

Por el año 1565 está predicando en tierras panameñas San Luis Bertrán.

Los dominicos comienzan su labor de extensión: Llegan hasta la región de Chiquirí. Fundan varios pueblos y comunidades para atención de los nativos. Así nacen San Miguel de Atalaya, San Francisco de la Montaña y San Lorenzo.

Hay un grupo de religiosos, por las costas del Caribe, que evangelizan la zona del Guayamí. El P. Antonio de la Rocha es un infatigable evangelizador.

Fray Tomás de Berlanga, que había sido superior del convento de Santo Domingo y primer Provincial, es nombrado obispo de Castilla del Oro (Panamá). Fray Berlanga había traído frutas y semillas de España y contribuyó para que los nativos las sembraran; varias veces escribe al Rey demostrando la factibilidad de construir un paso del mar Caribe hacia el mar del Sur. Precisamente donde hoy día está ubicado el Canal de Panamá.

En el año 1523 comienza la evangelización de la zona de Veragua: a finales del año 1559 ya se nombran las poblaciones de Santa Cruz, Santiago de Olé, Santo Domingo de Parita y Santo Domingo de Guayamí.

Se hace una expedición al archipiélago de las Perlas y predican durante varios años, alrededor de1607.

La región de Darién, como en nuestros días, es difícil de transitar. Eso no es impedimento para que el P. Adrián de Santo Tomás, con otros religiosos, dedique gran parte de su vida, para desarrollar una labor apostólica admirable y reconocida.

Hoy día, los dominicos ejercen su apostolado en la ciudad de Panamá y regentan varias parroquias en Ciudad David, varios centros universitarios y actividades constantes en los medios de comunicación, radio y televisión, impresión de obras que ayudan a los estudiantes, una biblioteca, etc.



DOMINICOS EN PARAGUAY

Hacia el año 1621 llegan a Asunción tres frailes dominicos y fundan el convento de Santa Catalina Virgen y Mártir. Comienzan a atender únicamente a la población española, porque los pocos nativos que existen son atendidos por los Padres jesuitas y franciscanos. Los dominicos han llegado con el obispo Fray Tomás de la Torre.

Les ceden el templo de la Asunción, y comienzan sus actividades apostólicas. Inauguran, como es costumbre en la Orden, un pequeño colegio, donde se enseñan las primeras letras. Este Colegio de Santo Domingo, andando el tiempo, tendrá una importancia grande en el Paraguay.

En el año 1682 el convento de Santo Domingo contaba con catorce padres. Pronto tienen abundancia de vocaciones, principalmente de los llamados "Mancebos de la tierra", es decir, muchachos criollos. Se establece el Estudio General y noviciado propio. Comienzan a otorgar títulos universitarios.

En 1653 se hacen cargo de la zona misional de Tabapy. Pusieron una capillita y una Virgen del Rosario, "es pequeñita y se cree ser tan antigua como los dominicos".

El año 1814 hay un intento de separación de la Provincia de Argentina. Se realizan los trámites legales. Pero, unos diez años después, viene la llamada exclaustración, orden dada por el dictador Francia. Los religiosos abandonan todos los conventos, casas e iglesias.

Pasa más de un siglo hasta que, en 1966, el P. Alvaro Mas llega a la ciudad de Asunción para fijar su residencia y dar inicio a la restauración de la Orden de Predicadores.

Se les concede a los Padres dominicos la iglesia de Santa Cruz, la Orden la acepta. Dirigen, además, la Escuela Politécnica "Cirilo Duarte"; labor intensa en la promoción de los trabajadores, liturgia, pastoral popular, pastoral universitaria y juvenil. Colaboran con la Universidad Católica, en la cátedra de Teología.

Han abierto una Casa de Formación para estudiantes dominicos: "Casa de Santo Domingo".

Han aceptado la parroquia de Roque González, en zona rural, en el mismo sitio donde estuvo ubicada la misión de Tabapy.



DOMINICOS EN PERU

Desde España se forma una expedición de religiosos dominicos que se dirigen a las tierras de Perú en 1529. De los seis religiosos que componía la expedición únicamente llega Fray Vicente Valverde. Acompaña a Pizarro en la fundación de algunas ciudades.

Entre 1535 y 1538 llegan varios grupos de religiosos dominicos. De las islas del Caribe y Guatemala llegan Fr. Gaspar Carbajal, explorador del amazonas y el ilustre teólogo Fray Tomás de S.. Martín.

Muy pronto fundan en varias ciudades, principalmente en la ciudad de Lima que se constituirá en centro de polarización de toda la región misionera dominicana.

Dadas las distancias y el número creciente de religiosos dominicos se pide a Roma la formación de una nueva Provincia dominicana. El Capítulo General acepta la petición. La Bula de creación la da el Papa Paulo III el día 23 de diciembre de 1539. Lleva el nombre de S. Juan Bautista del Perú.

El 12 de Mayo de 1551, siendo Provincial el P. Tomás de S. Martín, se funda el primer Estudio General, lo que sería la universidad de S. Marcos.

Durante esos años se fundan mas de 60 escuelas para educación fundamental de los indígenas.

Nombran al dominico fray Jerónimo de Loaysa primer arzobispo de Lima.

En la acción apostólica de los religiosos predomina la tónica seguida por los dominicos en otras regiones: La defensa del indio, reconocimiento de sus derechos humanos; se traducen numerosos catecismos a lengua quéchua y escriben en dicha lengua el primer catecismo.

En el año de 1567, cuando el Maestro de la Orden hace la separación de las Provincias de S. Antonino de Colombia y en el año 1583 la separación de la Provincia de Sta. Catalina Virgen y Mártir del Ecuador, queda la Provincia Peruana con más de 30 conventos y 60 doctrinas en todo el territorio peruano.

El panorama de la Provincia, a finales del siglo XVI: Conventos en Lima, Cuzco, Arequipa, Chicama, Huamanga, Chincha, Huamaco, Jauja, Trujillo, Chucuito.

Durante varios siglos, los frailes dominicos evangelizan, de modo especial el norte y sur del Perú. Numerosas doctrinas y centros misionales les permitían mucha movilidad para llegar a centros poblados indígenas. Esto explica la cantidad de escuelas que se fundan en todo el territorio peruano.

La ciudad de Lima se convierte, a la vez que es centro de la Administración civil, en un polo de irradiación apostólica. Cuenta con la primera Universidad. El arzobispo Loaysa funda el primer hospital. Cuenta con religiosos notables. El P. Juan Meléndez escribe la Historia de la Provincia: "Tesoros verdaderos de las Indias", publicado en Roma por los años 1681.

Sobresalen cuatro lumbreras de la Orden que por esas fechas florecen en el Perú: S. Martín de Porres, Sta. Rosa de Lima, S. Juan Macias y Sta. Ana de los Angeles Monteagudo.

En el proceso de emancipación, durante todo el siglo XIX la Provincia pasa por período de decadencia: a finales del siglo XIX sólo quedan tres conventos con un número muy reducido de religiosos.

El Maestro de la Orden, Fray Andres Fruhwirth, en 1897, restituye a la Provincia todos sus derechos.

Hoy día los dominicos peruanos ejercen sus actividades apostólicas desde los conventos de Lima, Cuzco, Arequipa, Trujillo, Chiclayo. Numerosas obras de apostolado: Radio Sta. Rosa, Radio S. Martín, Colegio Sto. Tomás, Centros educacionales, Hogar S. Martín, Cooperativas, etc.

En el territorio peruano trabajan, a su vez, El Vicariato Regional Sta. Rosa, en zona de Misión, perteneciente a la Provincia de España; Vicariato Dominico en Chimbote de la Provincia de S. José (USA) y el Centro de Estudios Rurales Andinos, en Cuzco, de la Provincia de Francia.



DOMINICOS EN PUERTO RICO

Año 1514. Fray Antonio de Montesinos debe quedarse en la isla de Puerto Rico cuando se dirigía con otros religiosos a la costa de Cumaná, para comenzar un proyecto dominicano de evangelización pacífica.

La fundación del convento de Santo Domingo en la isla data del año 1521. Seis religiosos han llegado a la isla para formar la comunidad dominicana; permanece, por un tiempo, Fray Montesinos.

Las actividades apostólicas de los religiosos comienzan de inmediato. Están construyendo el convento de ladrillo y piedra: la amenaza de "indios caribes y piratas" se estaba haciendo presente. La construcción tiene el apoyo de los vecinos y de la Corona. La familia Ponce de León será una de las protectoras.

El primer prior es Luis Cáncer, mártir, años después, en la Florida. La comunidad que se forma en Puerto Rico pertenece, con Cuba, Jamaica y La Española a una nueva Provincia: Santa Cruz de Indias, desmembrada de la Provincia Bética.

La comunidad puertorriqueña sigue los lineamientos de la comunidad de Santo Domingo: Comienzan con el aprendizaje de la lengua de los nativos, se explica "La Doctrina Cristiana", según el esquema nacido en La Española y la defensa del nativo.

En el año 1528 la comunidad de Santo Domingo, en Puerto Rico, cuenta con 25 frailes. Llevan vida dominicana a toda plenitud: silencio, oración, estudio y una intensa predicación en la ciudad y en los centros poblados.

El día 9 de enero de 1532, el Papa Clemente VII, mediante el Breve "In splendide die", concede a los conventos de Santo Domingo de La Española y Santo Domingo en Puerto Rico el poder tener Universidad, tanto para religiosos como para seglares. Han inaugurado el noviciado. La comunidad adquiere prestigio por las clases que se imparten, por la fundación de las escuelas para las primeras letras y por la predicación constante.

Conjuntamente con el convento se edifica la iglesia, dedicada a Santo Tomás de Aquino. La edifican en un arte gótico que es estimado el mejor de la Colonia. Es la segunda iglesia construida y conservada en el Nuevo Mundo.

La isla de Puerto Rico se convierte, muy pronto, en paso obligado hacia las islas del Caribe: Margarita, Cubagua, Jamaica. Los frailes de San Juan se dan cuenta de la necesidad que tienen de edificar un pequeño convento en San Germán de Añasco.

En el año 1528 se concede una limosna para la edificación de la iglesia y convento. No llegará a ser un convento formal; es un hospicio y lugar de acogida para los religiosos que llegan de otras islas y quienes predican por sus contornos. Una iglesia bella, colonial, con azulejos sorprendentes para la catequesis.

Una segunda etapa de los dominicos en la isla (es común entre los historiadores hacer esta división) coincide con la llegada del obispo Bastidas, hacia 1540. Las continuas discrepancias comienzan porque el obispo no puede aceptar que su catedral esté fabricada de tapia, madera y teja, mientras que el convento es una construcción sólida.

Al mismo tiempo, los religiosos han dedicado su esfuerzo en promover la agricultura, el cuidado del ganado y la pesca. Han recibido estancias, vacas, caballos e ingenios de azúcar. Por este motivo, el obispo Bastidas se quejará a la Corte. Es evidente que se ha perdido un tanto la perspectiva de la vida dominicana: han favorecido el inicio de prácticas capitalistas y han dedicado a religiosos a la administración. Pero es indudable, a su vez, el beneficio que ha traído a los habitantes de la isla.

No por eso ha decaído su ánimo en la defensa del nativo y la denuncia de injusticias. Fray Mario Rodriguez, historiador, recuerda que, hacia 1582, los frailes se oponen rotundamente a la ejecución de Luisa García. Se le acusaba de haber dado muerte a su esposo. Protestan enérgicamente, hacen manifestaciones con un crucifijo cubierto por un paño negro. La señora es ajusticiada.

En esas mismas fechas, los religiosos escriben una carta al Rey: Señalan los malos tratos que reciben los nativos, denuncian la actuación del gobernador Melgarejo hacia el obispo Fray Diego de Salamanca.

Al finalizar el siglo XVI, la mayor parte de los dominicos que hay en la isla son criollos. Pero es evidente la reducción de frailes en la isla. Comienza una tercera etapa. La decadencia es manifiesta: se han perdido todas las posesiones, el convento está arruinándose y, junto a esto, la lucha que mantienen frente a las autoridades civiles y eclesiásticas.

Durante los siglos XVII y XVIII se da un proceso de acomodación: se han centrado en las actividades conventuales y promueven la educación.

El siglo XIX será, abiertamente, un periodo de decadencia manifiesta. Es la tónica que se puede observar en toda la región. La exclaustración será el golpe definitivo: abandonarán la isla y sus bienes pasarán a la diócesis y a los poderes civiles.

El día 20 de julio de 1904 llega a la ciudad de San Juan un grupo de dominicos. Son religiosos holandeses que desempeñan su apostolado en las islas del Caribe. Les encargan dos parroquias Yauco y Guánica. Un año después, aceptan las parroquia de Bayamón, Cataño, Palo Seco e Isabela. Pasados algunos años, se aceptará la parroquia de Comerío.

Hoy día, los Padres dominicos desarrollan una labor encomiable: Han construido innumerables capillas en diferentes caseríos; desarrollan una actividad netamente apostólica y se extienden a centros poblados, como Collores, Naranjo, Duey, La Vega, Rioprieto, Almácigo, etc...

Han promovido una Escuela Apostólica para las vocaciones nativas. Han puesto los cimientos firmes para crear la Universidad de Bayamón. En el año 1970 ya es Universidad independiente.

Hay un interés manifiesto: la educación. Para eso se abren los colegios de Santa Rosa; San Antonio, en La Isabela y San Vicente de Ferrer, en Cataño.

Ha crecido el prestigio de la Universidad. Además de otras facultades, se inaugura el SEDOC, que prepara hombres y mujeres para los diversos ministerios eclesiales. Funciona, dentro de la Universidad, el Studium Generale dominicano para preparar a los propios religiosos de la Orden.

Tienen, desde su llegada, gran actividad en los medios de comunicación. Programas de radio diarios, publicaciones periódicas (El Piloto, revista fundada en 1923).

En el año 1982 inauguran La Casa de Predicación. Es un centro para cursos, grupos de reflexión, catequesis, etc...



DOMINICOS EN REPUBLICA DOMINICANA

En el año 1510 los dominicos llegan a La Española en tres grupos. Vienen de los conventos más famosos, que por esa época hay en España. Para finales de agosto ya hay 15 religiosos en la isla.

Han formado una comunidad de vida religiosa, de estudio y de predicación. Pasan varios meses estudiando la situación de la vida de los españoles y sus relaciones con los nativos.

El Vicario del convento, Fray Pedro de Córdoba, ha ido a la ciudad de la Vega para hacer su presentación oficial a Diego Colón y, a la vez, tomar contacto con la población nativa. Ha predicado unos sermones a los indios. Hay un observador perspicaz, encomendero en la isla de Cuba: Bartolomé de las Casas, quien, desde ese momento, se siente atraído por la predicación del fraile dominico.

Durante todo el año 1511 no han dejado de constatar la realidad: Los nativos están sometidos, prácticamente, a esclavitud; se les deja morir en las minas y en los trabajos agrícolas; les dan poco de comer. Por su parte los españoles se han convertido en verdaderos explotadores, con el pretexto de que los indios "se los han encomendado".

El resultado de estas reflexiones es un proyecto global de "evangelización pacífica". Hay puntos doctrinales resaltantes:

El día 21 de diciembre, del año 1511, comienzan a poner en práctica lo reflexionado. Se encarga a Fray Antonio de Montesinos para que predique el sermón del cuarto domingo de Adviento, en nombre de toda la comunidad dominicana, exponiendo los puntos doctrinales, resultado de la reflexión comunitaria.

La historia es muy explícita en narrarnos los acontecimientos sucedidos con motivo del famoso sermón. Se pidió que los frailes se retractaran, pero Montesinos volvió a exponer los puntos doctrinales con mayor vehemencia.

Las protestas llegan a la Corona. Y Fray Pedro de Córdoba regresa a España para defender, ante el Rey, la posición adoptada por los frailes y los razonamientos que tenían para ello.

Algo han conseguido del Rey: El permiso para poner en práctica el proyecto evangelizador. Intentan evangelizar sin la ayuda de las armas. Dos cédulas reales lo atestiguan.

Desde La Española se hacen dos intentos. Fracasarán, porque son interrumpidos por la presencia de los buscadores de perlas y cazadores de indios.

Al crearse la Provincia de Bética, en 1515, el convento de Santo Domingo pasa a depender de ella. En el año 1520 comienzan las actividades en la isla de Puerto Rico, y pronto edifican la iglesia y el convento. También hacen intentos por evangelizar la isla de Cuba.

Año 1530: Obtienen la creación de la Provincia de Santa Cruz. Tienen cuatro conventos importantes y algunas casas: Convento de Santo Domingo, en La Española; convento de Santo Domingo, en Puerto Rico; convento de Santo Domingo, en México; y el convento de San Pedro Mártir, en Puerto Plata. El primer Prior Provincial fue el P. Tomás de Berlanga.

Los religiosos fundan el Estudio General, con categoría de Universidad. Oficialmente se constituye en Universidad, la primera en el Nuevo Mundo, años después, en 1538. El primer Regente, Fray Tomás de San Marín, será también el fundador de la Universidad de San Marcos de Lima.

El convento de Puerto Plata, por la orden de desmantelación de la región norte de la isla, pasa a Monte Plata, próximo a la ciudad de Santo Domingo.

Año 1520: Comienzan a construir la iglesia y el convento de Santo Domingo, ahora de piedra y ladrillo.

Históricamente se ofrece la visión de que los frailes dominicos están atentos a extender la Orden por las islas del Caribe y Tierra Firme. Pero no desatienden la acción apostólica en el interior de la isla. Cuba, Jamaica, Isla de Margarita, Cumaná, México, Panamá, etc., son horizontes dominicanos.

Los pleitos doctrinales y enfrentamientos teológicos, por la actitud de los conquistadores, no han cesado. Ahora es, también en España, donde se discuten a nivel de universidades. Han logrado, a través de México (Fray Juan Garcés), que el Papa reconozca, oficialmente, que los nativos del Nuevo Mundo son personas racionales y, por lo tanto, con capacidad y derecho a ser evangelizados.

Las continuas incursiones de los piratas (principalmente en 1586), la pérdida de importancia en la administración socio- política y la pobreza de la isla, inciden en el decaimiento de la acción de los dominicos en La Española. El P. Vicente Rubio, historiador insigne, afirma que en esa época la Orden vegeta en Santo Domingo.

Hay un cierto resurgimiento en el siglo XVIII. Tienen vocaciones nativas, la Universidad toma nuevos rumbos y es considerada importante.

La cesión, por parte de España, a Francia comienza a enfriar los ánimos de los religiosos de la isla. Los frailes se trasladan a Cuba y Puerto Rico; aunque quedan unos pocos religiosos que defienden la tradición dominicana.

Termina la presencia de la Orden en la isla de Santo Domingo con la invasión haitiana. Se marchan definitivamente en el año 1825.

En el año 1954, después de algunas gestiones, regresan nuevamente al convento de Santo Domingo. Fundan casa en Santiago de los Caballeros, pero pronto la abandonan. Posteriormente regresarán para participar en la Universidad Católica.

Reciben la parroquia del Seybo. Promueven acciones para ayudar al campesinado, crean una escuela de líderes campesinos, fundan Radio Seybo y atienden a los grupos de haitianos que llegan para cortar la caña y que viven en condiciones infrahumanas.

Hoy día, han abierto una nueva casa de Formación para la formación de los propios estudiantes dominicos.



DOMINICOS EN URUGUAY

La presencia dominicana en Uruguay es muy tardía. Dependía totalmente de la Provincia de Chile y, posteriormente, de la Provincia de Argentina.

En el año 1660 se funda una "doctrina" o centro misional, denominándola Santo Domingo Soriano. En este centro estuvieron los religiosos dominicos más de cincuenta años. Fue el centro desde el que salían para evangelizar la región.

El año 1778 se proyecta fundar un convento en la ciudad de Montevideo. Se hacen los trámites. No se llega a realizar porque vinieron las Leyes de la Independencia y las consiguientes dificultades para las Órdenes religiosas.

La región fue recorrida, en ocasiones, sin fundar ningún convento. Fue una evangelización esporádica.

En el año 1784 las religiosas de Albi fundan un colegio, y, de vez en cuando, los religiosos atienden a la Congregación, pero siempre desde Buenos Aires.

A mitad del siglo XX llegan los religiosos de la Provincia de Aragón. Reciben la Parroquia del Rosario (en el centro de la ciudad) y la Parroquia de la Santísima Trinidad, en camino Maldonado.

La promoción vocacional, que han realizado los religiosos, comienza a dar sus frutos. En Montevideo estudian los cursos de Filosofía.

Los conventos de Uruguay, Paraguay y un convento de Buenos Aires pertenecen a la Provincia de Aragón, y están promoviendo la creación de una Vice- Provincia en la región.



DOMINICOS EN VENEZUELA

Dos frailes dominicos, Fray Francisco de Córdoba y Fray Juan Garcés, llegan a las costas de lo que hoy se llama Cumaná, en la región de Chiribichi. Vienen de La Española. Es la primera avanzada evangelizadora de los dominicos, en el año 1515. Traen la misión de realizar el "Proyecto de Evangelización Pacífica", independiente de los conquistadores. Están convencidos de que el Evangelio se debe predicar sin la ayuda de las armas. Son martirizados por los nativos, debido a la incursión que hacen los españoles a esas tierras robando a la mujer del cacique Alonso.

Habrá una segunda y una tercera expedición, con similares resultados, por la zona de Puerto Píritu.

Los dominicos de la Provincia de San Antonino (la actual Colombia) llegan hasta la ciudad de Mérida. Fundan el convento de San Vicente Ferrer, en el año 1567. Pronto se convierte en un centro de irradiación por la zona andina. Llegan hasta la región de Barinas y Apure.

Por su parte, los religiosos de la Provincia de Santa Cruz, en la zona del Caribe, en la isla de Margarita, fundan el convento del Santísimo Rosario. Es el año 1560.

La ciudad de El Tocuyo está enclavada en una región próspera. En esa ciudad fundan los dominicos el convento de la Inmaculada Concepción, en el año 1576. Tendrá una vida floreciente durante todo el siglo XVII, es el segundo convento más importante de la Orden en la Venezuela de aquellos dias.

Por el año 1595 los dominicos regresan a la ciudad de Cumaná y fundan el convento dedicado a San Antonio.

Por Acta del Cabildo de Caracas, del 27 de noviembre de 1592, sabemos que se trata de la fundación del convento de los dominicos. En el año 1595, el Provincial Fray Luis de la Cuadra, hace la visita canónica al convento de San Jacinto de Caracas.

Año 1598: Fundación del convento de nuestra Señora de la Candelaria, en la ciudad de Trujillo. Por esas mismas fechas llegan a la ciudad las religiosas de vida contemplativa y edifican el convento de clausura dominicana denominado "Regina Angelorum". En este monasterio recibe cristiana sepultura uno de los mas famosos obispos que ha tenido Venezuela, Fray Antonio González Acuña, el gran promotor de la canonización de Santa Rosa de Lima.

Los encomenderos de la región de Sanare piden al obispo Fray Gonzalo de Angulo que nombre a los dominicos misioneros de la región de Yacambú. Los dominicos fundan, año 1620, la actual población de Sanare.

En el siglo XVIII han fundado varias "doctrinas" (centros misionales) por diferentes regiones del país. El "Hospicio del Dulce Nombre de Jesús", en la ciudad de San Felipe, es fundado por los dominicos; junto al convento también se edifica la Iglesia.

En San Carlos, la actual capital del Estado Cojedes, fundan el convento de Santo Domingo, en el 1730.

Ha tomado mucha fama el convento de San Jacinto de Caracas. En 1630 es ya convento formal, es decir, casa prioral. Se pone casa de noviciado en 1662. En 1670 ya es Estudio General. Año 1680: El Capítulo General, celebrado en Roma, traslada la sede del Provincial de la Provincia de Santa Cruz a Caracas. Hasta esas fechas había sido la ciudad de Santo Domingo, en La Española.

En Caracas se celebra el capítulo Provincial del año 1690. Asisten más de cuarenta religiosos de toda la región caribeña. Pero por esas fechas el convento está en ruinas, por el terremoto. En el año 1721 están colaborando con la fundación de la Universidad. Regentan dos cátedras. El convento tiene unos cuarenta religiosos. Testigo de estos datos es el historiador Oviedo y Baños, quien por esos años escribe la Historia de Venezuela. Sabemos que entre las reliquias que posee la iglesia están la Virgen del Rosario, regalada por Felipe II y "una maravillosa imagen del Nazareno". La iglesia tiene tres naves, de ladrillo y techada de tejas; diecisiete altares y una gran capilla de la Tercera Orden.

La zona misional de Barlovento es atendida por los frailes del convento de San Jacinto de Caracas. Había comenzado por el año 1687. La abandonaron durante unos años y reinician su trabajo por el año 1695. Evangelizan a los indios "Tomusas". Fundan los centros poblados de Marasma, Caucagua y Capaya.

La decadencia de la Orden, en la Capitanía General de Venezuela, comienza hacia el año 1830. Las guerras de la Independencia, las leyes de exclaustración y el hostigamiento que sufren las Ordenes Religiosas serán las causas principales de la muerte de la Orden de Predicadores en territorio venezolano.

Todos los conventos han desaparecido. Del famoso convento de San Jacinto y de su iglesia no queda más que el solar.

En el año 1900, el 26 de marzo, a los 27 años de edad moría un fraile dominico que había nacido en la ciudad de la Victoria. En su corta edad de fraile hizo posible el regreso de la Orden de Predicadores a Caracas. Monseñor Gregorio Rodriguez Obregón, obispo de Barquisimeto, cede a los dominicos la recién construida capilla del Sagrado Corazón de Jesús, en plena esquina de la Pilita.

La Provincia del Santísimo Rosario de Filipinas se hace cargo, en 1902, y comienzan las actividades apostólicas. Se ha fundado una revista denominada "El Mensajero Venezolano del Corazón de Jesús".

En el año 1907 se hace cargo de la fundación la Provincia de Bética. Comienzan a construir el actual templo del Sagrado Corazón de Jesús.

Regresan los dominicos a Barlovento, en el año 1913. Desde esas fechas, esa región misional será atendida por los Padres Urbano Gutiérrez y José Zapico, como párrocos de San José y Río Chico.

En el año 1951 regresan los dominicos de la Provincia de Nuestra Señora del Rosario, y se hacen cargo de las zonas misionales de Apure, Barinas, varias parroquias en el Estado Táchira ,Trujillo, Mérida y Zulia.

En la actualidad están en proceso de creación de una Vice- Provincia; se tiene un estudiantado propio. Hay 16 casas en el territorio venezolano, con unos noventa frailes entre los dos Vicariatos.



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